Couka

«¡Esperaba y temía tanto el momento de veros en el locutorio! Me hace feliz el que todavía me queráis y penséis en mí. Soy muy consciente de los problemas que os doy teniendo en cuenta mi edad, y lo siento mucho. La vida aquí es bastante dura, muy dura incluso, yo, que quería ser libre, ¡estoy lista!

He sufrido mucho por la falta de droga; los nervios, dolores en todo el cuerpo y, además, estar entre estas cuatro paredes, no facilita nada las cosas.

Ahora me siento mucho más tranquila y me entiendo mejor con la educadora, con el personal, con el abogado. En la entrevista con él, he contestado a todas sus preguntas sin titubear.

Estoy siempre sola porque soy la única menor, por lo que me paso los días en mi celda: me levanto a las siete; café con leche a las siete y media. Escucho la radio, sueño. Escribo y leo mucho. La educadora me ha dado revistas de arte. Espero que pase el tiempo y reflexiono. La comida es a las once y media y la cena a las cinco y media. A las diez, fuera luces y radio: régimen militar.

Las mujeres gritan y golpean las puertas, lo que me resulta bastante desagradable. El ruido de las llaves está siempre en mi cabeza, me parece que no me van a gustar durante una larga temporada. Pase lo que pase, es para avanzar mejor en todos los sentidos, en todas direcciones y defenderse contra el hambre, el calor, el frío, el dolor o la felicidad, contra la muerte para ser libre, para descubrir nuevos mundos, para ganar, para perder. Un juego. La vida es un juego. Juguemos.

Estoy haciendo aquí una buena cura de sueño, de diez a doce horas diarias; como algo más que antes, pero no engordo. Me siento como un animal enjaulado, no hay nada más horrible. Como mi futuro depende de la ley, de vosotros, no puedo hacer nada. Estoy muy contenta de haberos visto. Os quiero, sois mis padres y, aunque penséis lo contrario, no os olvido. Os quiero mucho.»

«Creo que lo peor que se puede hacer a una persona es encerrarla y aislarla de todo. Tengo la impresión de estar volviéndome loca y, cuando salga, odiaré todavía más a la sociedad. Es comprensión lo que falta. Estoy realmente harta de estar aquí. Siento tensos todos los nervios de mi cuerpo. Hace ya dieciséis días, dieciséis días de mis diecisiete años. Pienso mucho y tengo algunos proyectos para cuando salga; espero los aprobéis. No esperéis milagros, si no os importa, me quedaré en casa. ¡Siento todo tanto! Buenas vacaciones. »

Algunas semanas, que fueron muchos días, y pudo salir como menor porque era su primer delito, pero BAJO NUESTRA ENTERA RESPONSABILIDAD, es lo que se llama tutela. ¿Quién se dará algún día cuenta de lo que esto significa? Couka iba a empezar de nuevo, otra vez, era fatal. Y seguiría, era seguro.

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