Serge

¿Cuál fue la reacción del profesorado? Vigilarlo de cerca; incluso yo, su madre, me sentí decepcionada, por lo tanto, lo comprendo. Sus compañeros también cambiaron con respecto a él; él, que si sólo tiene un par de calcetines lo da, lo da, lo da todo. Es eso quizá lo que le atrajo hacia Claire.

Los policías, los profesores, la directora, los compañeros, todo había cambiado, y empezó la inadaptación en el colegio. No hacía más que repetir: «Me habían prometido..., me habían prometido...»

Intentamos devolverle la confianza en sí mismo, pero sin resultado. Consultamos con una pedagoga, quien nos aconsejó que visitásemos a una psicóloga en París. Durante dos años, fue cada sábado, una vez con mi marido, una vez conmigo, una vez con los dos. Un día, nos dijo: «No es tonto, no es malo, no veo la razón para seguir con las sesiones. Es travieso, pero eso es normal a su edad, ya pasará». En casa era muy bueno, muy servicial; a cualquier hora del día o de la noche se le podía pedir un favor.

Fue orientado hacia un C.E.C. para aprender contabilidad. A él no le interesaba en absoluto, pero conoció a María, que se drogaba. Nosotros no lo sabíamos. Posteriormente conocí a una de las mujeres de limpieza del liceo, y me confió que todos los días encontraba jeringuillas en los lavabos, que luego ella dejaba sobre la mesa del director. Realmente, habría que tomar medidas al respecto.

Parece ser, según él, que Serge quiso salvar a María y fue él quien cayó. Decía que estaba loca por él; sólo tenían quince años, pero pensábamos hacerlos novios, se casarían más adelante. Sus padres, ella y todos los amigos venían mucho por aquí; nos llevábamos todos muy bien.

Un día ella le dijo: «No vayas a buscarme, no tengo clase». Serge tenía una reunión de delegados. Al llegar al liceo, ¿qué es lo que ve debajo de una escalera? A María, que estaba dándose el lote con un compañero. Había cantidad de gente alrededor. Ella se puso a insultarle. Los niños entre ellos son muy crueles, no tienen miramientos. Él se sintió muy dolido, trastornado.

—¿Cómo? Me dices que me quieres más que a nadie en el mundo y ahora...

—Estoy harta de tu pito canijo; si he encontrado algo mejor, ¿qué quieres que haga?

Fue a buscarme al trabajo: «Mamá, mamá, ¿sabes lo que ha pasado? Todo se ha acabado con María. ¿Te das cuenta de que no volveré a verla? ¿Sabes lo que me ha hecho? ¿Sabes lo que me ha dicho?»

Lo vi perdido, no lo encontré bien. Ahora me pregunto si estaba realmente en un estado normal.

Escucha, vamos a ir al médico para que te dé algo que te tranquilice.

Hablamos con el médico y me acuerdo ahora que Serge le dijo: «Lo que quiero es algo para dejar

El doctor nos miró y dijo:

—El humo no te sale todavía por los ojos, si lloras no es a causa del tabaco.

—No, pero quiero dejar de fumar.

—Toma estos calmantes y vuelve dentro de un mes.

Serge me dijo no hace mucho tiempo:

—Fui a verle varias veces, siguiendo los consejos de Claire. Le dije: «Me drogo, me pincho, quiero dejarlo». Pues bien, me dio con la puerta en las narices.

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